Þórhallur Þorgilsson (Dalasýsla, 1903-1958) fue un hispanista islandés pionero en la enseñanza de las lenguas romances en Islandia. Estudió lenguas romances en las universidades de Grenoble, París y Madrid entre 1923 y 1929.
Su gran dedicación fue a la lengua italiana, pero también escribió los primeros libros de texto islandeses sobre lenguas románicas: Kennslubók í spænsku (1931), Spænsk málfræði handa framhaldsnemendum [gramática para avanzados, 1944), Spænsk lestrarbók (1948), y Frönsk hljóðfræði (1951).
Investigó, entre otros temas, textos medievales italianos y estudios franceses. Trabajó en la Biblioteca Nacional de Islandia, donde catalogó numerosas publicaciones. Sus obras contribuyeron a que los islandeses se familiarizaran con la cultura y las lenguas del sur de Europa. Publicó la antología Spænskar smásögur. Úrval eftir spænska og ameríska nútíma höfunda (Reykjavík, 1937).
– Óbrigðul lögmál eftir Armando Palacio Valdés. «Las leyes inmutables», fragmento de La novela de un novelista (1921)
– Múrinn eftir Vicente Blasco Ibáñez. «La pared» (1900)
– Malpocado eftir Ramón Ma del Valle-Inclán. 1902
– Undrabarnið eftir Alberto Insúa. El niño prodigio
– Hefndin eftir Jacinto Octavio Picón. «¡Venganza!» (1884)
– Kertasteyparinn eftir José Fernández Bremón. El candelero
– Hin eilífa hringrás eftir Amado Nervo. El ciclo eterno
– Skógarmenn ; Hitaslagið ; Fábjánarnir eftir Horacio Quiroga. 3 cuentos
– Pizaro í Isla del Gallo eftir Felipe Sassone.
– Benito hómopati eftir Manuel Ugarte. Benito el homeópata
Es conocido por publicar el libro Byltingin á Spáni og borgarastyrjöldin (La revolución en España y la guerra civil. Reykjavík, Ísafold, 1939).
Þorgilsson desarrolló una verdadera campaña de apoyo al Gobierno de Burgos por la que esperaba alguna recompensa diplomática (frustrada). De Lorca dijo que «el poeta en lugar de haberse dedicado a la poesía, había propagado el marxismo, y era miembro destacado de un partido involucrado en numerosos crímenes».
Hizo dos viajes de estudio a España, en 1951 y 1957. Cf. su artículo «Ecos españoles en Islandia». Revista Universitaria de Salamanca, 1951. En él se documenta la sorprendente cantidad de autores hispanohablantes traducidos al islandés hasta 1942, revelando una larga fascinación histórica por la cultura hispana.