Archivo de la categoría: Dinamarca

Jesús Revaque Garea (1896-1983)

Jesús Policarpo Revaque Garea (Serrada, Valladolid, 1896-Ciudad de México, 1983) fue un maestro republicano que estuvo con los niños acogidos durante su estancia en Dinamarca. Al estallar la Guerra Civil fue nombrado director de El Diario Montañés, al frente del cual permanecerá hasta mayo de 1937. En Santander fue director del colegio Menéndez Pelayo.

El Gobierno de la República le encomendó la dirección de colonias de niños españoles refugiados en Dinamarca y Francia.

Ante la preocupación creciente sobre lo que ocurría en la colonia de Ordrup (Dinamarca), el gobierno frentepopulista decidió enviar a Revaque Garea a Dinamarca. Su nombramiento como director provisional de la colonia danesa, fechado el 1 de septiembre de 1937, respondía a una misión clara: recuperar el control de la colonia, poner orden, verificar las sospechas sobre Zabala y ser los ojos del gobierno republicano en terreno escandinavo.

Tenemos el testimonio de las cartas de Revaque a su mujer Regina Lago García de Comas (delegada republicana para la Infancia Evacuada en el extranjero) 1 El profesor español dio a conocer formalmente el caso Zabala. En sus cartas, conservadas parcialmente, denuncia no solo la actitud autoritaria del argentino, sino la existencia de una red de influencias fascistas locales —incluido un cura, un carpintero y un periodista— que intentaban desprestigiar a los niños españoles y favorecer su repatriación a la zona sublevada.

Según los testimonios recabados por Revaque y los profesores españoles, Zabala se negaba a irse de la colonia, y habría llegado a organizar un viaje de fútbol infantil entre los chicos españoles y los daneses, con el presunto propósito de trasladar a varios menores a Alemania, desde donde serían entregados al régimen franquista como símbolo propagandístico y de legitimación del bando nacional.

El episodio fue tan alarmante que terminó en una comparecencia judicial. Aunque el tribunal de Copenhague desestimó formalmente las acusaciones, la presión de los maestros republicanos y del Comité Danés derivó en la expulsión definitiva de Zabala del territorio danés.

Zabala, en sus memorias 2 y entrevistas posteriores, ofreció una versión completamente distinta: negó toda vinculación política, atribuyó su salida al vencimiento de su visado y se presentó como víctima de una conspiración política.

Tras la salida de Zabala, Revaque permaneció en Ordrup. Lo que había sido planteado como un puesto temporal se transformó, sin aviso ni opción, en un cargo permanente. A pesar de que “los agentes provocadores” ya no estaban en escena, los problemas no cesaron. A través de las misivas que se intercambió el matrimonio, se pueden leer en paralelo dos niveles de experiencia: uno personal, profundamente humano, y otro institucional, marcado por el compromiso profesional.

Por un lado, emerge la voz de un hombre desgastado por el exilio y la soledad, separado de su familia y angustiado por el estado de salud de una de sus hijas, enferma de fiebre tifoidea en Francia. En más de una ocasión, implora su traslado para poder estar con ellas. En sus cartas, llama a Dinamarca “aquel país absurdo”, expresión que aparece repetidamente y que condensa no solo su frustración, sino su creciente desesperación emocional. La guerra lo ha dejado atrapado en un lugar que no eligió, con una responsabilidad que lo desborda.

Por otro lado, se percibe con claridad la dimensión pedagógica de su labor. A pesar de las condiciones adversas, Revaque y el resto del personal republicano desplegaron un trabajo extraordinario: se organizaron actividades culturales, se fomentó la educación plurilingüe, y se creó un periódico infantil, Eco y Luz, redactado por y para los niños. También se promovieron celebraciones ligadas a las tradiciones de las distintas regiones de origen de los menores, así como intercambios con la juventud danesa, especialmente con sectores socialistas, comunistas y obreros, que demostraron gran solidaridad.

Portada del diario escolar «Eco y luz» (1 de julio de 1938).

Sin embargo, y pese a las múltiples felicitaciones del gobierno republicano en el exilio por su labor, lo que domina el tono de las cartas es el desgaste: frustración, agotamiento y, sin duda, depresión. Revaque narra, casi a modo de crónica, la muerte de una niña por las secuelas de una explosión sufrida en España, la llegada de cartas sospechosas de supuestos familiares reclamando la repatriación de niños (muchos de los cuales ni siquiera estaban en Dinamarca), y la falta de colaboración por parte de algunos trabajadores daneses en la colonia de Ordrup. A estos últimos los acusa directamente de robo de alimentos, maltrato a los niños y una alimentación pobre, monótona e insuficiente.

A todo esto se suma un incidente particularmente grave: una contusión cerebral severa sufrida por él, que lo dejó meses en cama y puso en evidencia la precariedad de los recursos médicos disponibles. El relato de Revaque deja ver una situación límite: un espacio saturado, sin medios suficientes, con escasa protección institucional y cargado de una presión desmedida para quienes estaban al frente. A esto se suma un dato nada menor: la República apenas podía enviar recursos. Vivir en Dinamarca era, y sigue siendo, considerablemente más costoso que en España, lo que agravaba aún más la precariedad material del equipo docente.

Con la expansión del nazismo y el fascismo por Europa y la inminente caída de la República, finalmente se tomó la decisión de trasladar la colonia a Francia en octubre de 1938. Sin embargo, fue tal la negativa de la administración a permitir que Revaque abandonara su cargo antes de tiempo que su esposa —la también maestra María Monte Sarabia, directora de la colonia de niños en Asnières — tuvo que viajar hasta Dinamarca para rescatarlo de una depresión profunda que lo había confinado a la cama, con una creciente dependencia a los somníferos. [26]

En Francia, ambos continuaron con su labor pedagógica. Ella se mantuvo en la colonia de Asnières; él fue destinado a Châtenay-Malabry, un espacio reservado para niños considerados “difíciles”. Allí, a pesar del desgaste emocional acumulado, siguieron desempeñando su labor con entrega y reconocimiento institucional hasta el 14 de mayo de 1939. Ese día, todo cambió. [27]

El éxodo republicano al Nuevo Mundo. A bordo del buque Sinaia, María Monte, Jesús Revaque y sus dos niñas de 7 y 8 años arribaron a México el 13 de junio de 1939. Lo que vino después, como suele decirse, ya es otra historia.

Bibliografía
Beretning fra Komiteen for spanske Børns Ophold i Danmark
Santiago Córdoba Wolf: «Infancia en disputa: La Colonia Republicana de Dinamarca, un atleta olímpico, robo de niños y el eterno exilio» (2025)

  1. Este conjunto de cartas no solo documenta un esfuerzo pedagógico y humanitario en condiciones extremas; también constituye el testimonio íntimo de un educador que, como tantos otros, se vio atrapado en una misión que no eligió del todo, pero que asumió con convicción. Intentó, contra todo, sostener la dignidad de una infancia fracturada mientras él mismo se desmoronaba, lenta pero inexorablemente.
  2. Las memorias de Zabala están plagadas de anécdotas difíciles de verificar —como que conoció a Hitler, que le colocó la medalla a Jesse Owens, que ayudó a judíos a escapar de Alemania— lo que complica aún más la lectura de su figura.

Elsa Zabala (1912-1985)

La danesa Else Cornelia Buck (Vejle, 15.11.1912-Madrid, 1985) era hija de Peter Buck y Lina Muhr, que se habían casado en Buenos Aires el 4 de octubre de 1910, pero habían regresado a Dinamarca en 1912, poco antes del nacimiento de su hija.

Elsa se crió en la Argentina. Pasó un tiempo con sus padres en Vejle a principios de los años 30.

En abril de 1935 se mudó a Francia. Ese año representó a la Argentina en el certamen de Miss Mundo, que se celebró en Bruselas, y que ganó la participante egipcia.

Else Buck contrajo matrimonio con el atleta argentino Juan Carlos Zabala (1911-1983), en Berlín, en marzo de 1937. Ambos se conocían de los años escolares en Argentina y se habían reencontrado en Copenhague en febrero de 1936, donde él había ido a correr.

En septiembre de 1937, el matrimonio se involucró en la gestión del refugio de niños españoles de la guerra en Ordrup, del que fueron despedidos poco después, en noviembre de 1937, por motivos que no están claros. En enero de 1938 ya habían vuelto a Buenos Aires.

El matrimonio se divorció en México en 1942. A pesar del divorcio, optó por conservar el apellido “Zabala” y residió en Argentina hasta 1945. Fue allí donde, según sus propias declaraciones, conoció al actor y director español Ernesto Vilches, quien le ofreció un papel en una de sus obras teatrales, iniciando así su tránsito definitivo hacia la actuación profesional. 1, Elsa dijo que fue actriz de teatro con la compañía de Ernesto Vilches (es decir, Ernesto Vilches), «gran actor y mejor hombre»].

En 1950, Elsa viajó a Brasil. En aquel entonces, firmaba como señora de Bird (y decía haber nacido en 1919 en su documento de inmigración al país carioca, quitándose siete años de encima). Así que sólo disponemos de ese dato de su segundo marido: se apellidaba C. Bird y muy seguramente era ciudadano estadounidense.

España (1952-1985)
En 1952, Elsa se instaló en España; concretamente, en la isla de Mallorca. Allí se hacía llamar Elsa Buck de Zabala y se dedicaba a traducir novelas del inglés y el danés al español 2. El inicio de la entrevista que le hizo el periodista Serra para el diario Baleares era tal que así:

– La señora Elsa Buck de Zabala llegó a Mallorca…
– Hace añito y medio, no más…

En España inició una prolífica carrera como actriz de teatro 3 y cine, llegando a actuar en numerosas obras y, más adelante, en series de televisión. Su actividad se mantuvo activa al menos hasta los años ochenta, cuando ya era una figura reconocida del ámbito escénico, aunque con un pasado que muy pocos conocían o comprendían del todo.

Junto a su compatriota Doris Ken haciendo de turistas extranjeras en Veranenado (1963) de Alfonso Paso.

Filmografía (1960-1984)
Elsa debutó en el cine con un cortometraje que parece de estudiantes de la EOC: Habitación de alquiler (1959-1960), dirigido por Miguel Picazo. En ese corto también actuaba una muy jovencita Marisol Higueras, con la que después coincidirá un par de años después en el reparto de Nuevas amistades.

Los 60
Habitación de alquiler (Miguel Picazo, 1960). Mediometraje.
Festival (1961)
Nuevas amistades (1963)
55 dias en Pekín (Nicholas Ray, 1963)
La caída del imperio romano (Anthony Mann, 1964). Mujer cristiana quemada en la hoguera.
Cerrado por asesinato (1964)
Amador (Francisco Regueiro, 1965)
El marciano (Francisco Montolío, 1965). Cortometraje.
El arte de no casarse (1966). Hizo de sueca.
Tres perros locos, locos (Jesús Yagüe, 1966)
El caso de las dos bellezas (Jesús Franco, 1967)
Oscuros sueños de agosto (Miguel Picazo, 1967)
No somos de piedra (Manuel Summers, 1968)
Los que tocan el piano (Javier Aguirre, 1968)
Comanche blanco (José Briz Méndez, 1968)
Un sudario a la medida (José María Elorrieta, 1969)
99 mujeres (Jesús Franco, 1969)
Two Undercover angels, o Sadisterotica, o Røde læber (Jess Franco, 1969). Hizo de vendedora de moda.
Candidato para un crimen (Harald Philipp, 1969)
Esa mujer (Mario Camus, 1969)

Los 70
El mesón del gitano (Antonio Román, 1970). Una turista americana.
Las petroleras (1971)
Las amantes del diablo (1971). Clienta de un hotel.
Españolas en Paris (Roberto Bodegas, 1971)
Si estás muerto, ¿por qué bailas? (Pedro Mario Herrero, 1971)
Capitán Apache (Alexander Singer, 1971) – interpreta a una bruja
Dr. Jekyll y el Hombre Lobo (León Klimovsky, 1972)
La saga de los Dracula (León Klimovsky, 1972)
Trágica ceremonia en Villa Alexander (Riccardo Freda, 1972).
El espanto surge de la tumba, 1973.
La venganza de los zombies, 1973.
El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1973) o Curse of The Devil.
Flor de Santidad, 1973.
Ella, 1973.
El padrino y sus ahijadas (Fernando Merino, 1973)
Señora Doctor, 1974.
Doctor, me gustan las mujeres, ¿es grave? 1974
El valle de las viudas (1975)

Post-franquismo
Los viajes escolares (Jaime Chávarri, 1976)
Beatriz (1976)
El tramposo (What changed Charley Farthing?, 1976)
Whisky and Ghosts, 1976.
California, 1977, spaghetti-western.
Fantasma en el Oeste (Antonio Margheriti, 1978)
The National Shotgun, 1978.
Pájaros de ciudad, thriller, 1981.
Hundra (Matt Cimber, 1983)
Supermarket (José María Sánchez Alvaro, 1983)

  1. En una entrevista para el diario Baleares [1. Serra: «Díganos vd. algo… Elsa Buck de Zabala en su intranquila tranquilidad de Mallorca». Baleares, año XVI, n.º 4.321. Palma de Mallorca, 14 de enero de 1954, pág. 3.
  2. Tradujo obras de teatro nunca publicadas como Tre for tre, de Lochers, En kvinde er overflodige, de Knud Sonderbys, o Soskende, de H. C. Branners.
  3. Trabajó junto a su compatriota Doris Ken en Veraneando (1963), de Alfonso Paso.

Harald y John Lindberg en España

Harald y John Lindberg eran dos hermanos que tuvieron una curiosa relación con España en el fin de siglo XIX-XX. 1 Estando ambos hermanos en Sevilla, llama la atención que jugaron un par de partidos con el Sevilla FC entre 1890 y 1892. Harald era portero.

Erik Peter Harald Mauritz Lindberg (Gotemburgo, 30.09.1862-?) dejó Suecia en 1883. Participó en la fundación de la Sociedad Filarmónica de Huelva en diciembre de 1884. Hacia 1886 se trasladó a Sevilla, donde ejerció como agente comercial con residencia en la calle Zaragoza.

Desde 1893 reside en San Sebastián (en el verano de 1897 estuvo de visita en Estocolmo). Cf. «En svensk caballero» (DN, 13.9.1894, 2)

Entre 1898 y, al menos, 1905 ejerció como vicecónsul de Dinamarca en San Sebastián.

No sabemos nada sobre su trayectoria posterior.

John Ehrenfried Lindberg (Gotemburgo, 14.05.1868-Saltsjöbaden, 11.11.1921) era su hermano pequeño y llegó a España en 1890, estableciéndose directamente en Sevilla, en casa de Harald. Estuvo un par de años y volvió pronto a Suecia. Aparece al poco como «spansk vice konsul» en Estocolmo. En 1896, fue nombrado Caballero de la Orden de Isabel la Católica. Quizá por su participación en la organización de la famosa Spanska Konstutställningen 1896.

Era coleccionista de arte y en 1897 hace que le adquieran en Sevilla un cuadro de Francisco Narbona (1861-1926; Carmen) y dos de Joaquín Turina (Antes de la corrida y Después de la corrida). Cf. suelto en El Noticiero Sevillano (1 de julio de 1897).

En 1898 los dos hermanos establecieron una sociedad comanditaria en Estocolmo para dedicarse a la importación de productos españoles y portugueses. Harald desde San Sebastián y John desde Estocolmo. En 1909 parece que protagonizó un affaire con la excéntrica condesa Ida von Claussen (1874-1960). Murió en Saltsjöbaden en 1921.

  1. Eran hijos de Johan Samuel Svante Mauritz Lindberg (1824-1896) y Sofia Selma Adelaide Lindberg (n. Hegardt) (1839-1911): Erik Peter Harald Mauritz Lindberg (Gotemburgo, 30.08.1862-?), Johan Gustaf Bernhard Lindberg (1865-1948), John Ehrenfried Lindberg (Gotemburgo, 14.05.1868-Saltsjöbaden, 11.11.1921), Hedvig Selma Elisabet Molin (born Lindberg) (1869-1955), Selma Agnes Maria Engström (born Lindberg) (1871-1961), Margaretha Selma Elvina Matthérdes (n. Lindberg) (1876-?)

Christian Skredsvig en España (1882)

El pintor noruego Christian Skredsvig (1854-1924) se formó en la Academia de Copenhague. Estudió en París y Munich antes de asentarse en 1879 en París.

En otoño de 1881, Skredsvig cayó enfermo de malaria y también sufría una depresión. El famoso doctor sueco de la alta sociedad, Axel Munthe, intervino y persuadió a uno de los benefactores del artista para subvencionarle un viaje a España, que hizo en 1882. El propio Skredsvig cuenta:

De modo que me marché a quedarme con Josephson en Sevilla. En la estrecha callejuela de Gerona, con Madame Amalia. Una pensión corriente de estudiantes por 3 liras. Habitaciones encaladas, obscuras, más bien sombrías. Cuando pasábamos frío, teníamos que subir al comedor y calentarnos en una especie de cazuela grande de cobre llena de ceniza caliente. Josephson había empezado su boceto de los herreros y de la pequeña andaluza bailando encima de una mesa. 1

Sevilla (1882), otro,

  1. Christian Skredsvig. Dage og nætter blandt kunstnere (Gyldendalske Boghandel / Nordisk Forlag, Christiania (Oslo) y Copenhague 1909)

Los daneses Molbech, Meldahl , Kornerup y Philipsen en España

Tres autores daneses en España: Chr. K F Molbech (1821-1888), Ferdinand Meldahl (1827-1908) y Jacob Kornerup (1825-1913).

Chr. K F Molbech: En Maaned i Spanien: Nogle Reisebilleder. (Copenhague, 1848; 2a. ed. 1855).

El arquitecto Ferdinand Meldahl (1827-1908) estuvo en viaje de estudios en España c. 1850.

Jacob Kornerup (1825-1913) es autor de Skildringer fra Spanien i 1860 (Copenhague, 1863).

Theodor Philipsen (1840-1920) era miembro de la colonia escandinava en París en el decenio de 1880. Tras sus estudios en la Academia de Copenhague, pasó algún tiempo no sólo en Italia, sino también en Francia. Philipsen, que visitó Granada en 1882, había oído hablar probablemente de la ciudad por Krøyer y parece ser que alquiló la misma casa que su compatriota danés unos años antes. Philipsen, que era un pionero danés del impresionismo, concentraba su atención en los efectos de la luz en temas sin pretensiones, como las calles de Granada o su entorno. Desde España pasó a Túnez y pintó escenas callejeras árabes.

Carlos María Ocantos en Dinamarca (1910-1918)

Carlos María Bernardino del Carmen Ocantos y Ziegler (Buenos Aires, 1860-Aravaca, 1949) llegó a Copenhague el 12 de abril de 1910 como «encargado de negocios» de Argentina ante los reinos de Dinamarca y Noruega. Al llegar, se alojó en el Hôtel d’Angleterre.

Venía de Madrid y al poco se asentó en Toldbodvejen 7 (y en enero de 1911 se mudó a su dirección definitiva, en Frederiksgade 15). Venía con su hermana María Luisa y con un joven valenciano que le hacía de secretario, de nombre Bernardo Costa Millet (Gandía, 1887-), que fue su pareja desde los años de Madrid hasta su muerte 1.

Costa Millet había sido carnicero (talla regular, moreno, cara redonda, pelo negro) en Gandía y en 1907 había sido juzgado por estafa. Ocantos y Costa Millet la liaron parda también en Copenhague.

La colonia argentina en Dinamarca estaba formada por diez personas, entre los que estaba Andreas Henningsen (1871-), que se había casado en 1897 en Buenos Aires con una argentina de Salta, familiar de Ocantos, Juana Fani Ziegner Uriburu. Henningsen pasó a ejercer de cónsul adjunto y lo sustituía en las ausencias,

En febrero de 1911 ya montó un lío diplomático porque su hermana de Ocantos (a la que la prensa danesa llamaba Donna Ocantos) no había sido invitada a un baile en la Corte. Entre mediados de marzo y agosto de 1911 estuvo fuera de Dinamarca, en Argentina y en España. Volvió a su puesto a principios de septiembre de 1911. En noviembre de 1911, Ocantos viaja a París al socaire de la publicación de su obra El peligro (febrero 1911), y tres años más tarde publicará Riquez, memorias de un viejo verde (1914).

Desde el 1 de enero de 1912 ostenta el cargo de Ministro Plenipotenciario argentino. En 1914 estuvo de viaje en Kristiania, Jutlandia, etc.

Fru Jenny. 6 novelas danesas (París, 1915)
Fru Jenny: seis novelas danesas (París, Casa Editorial Hispano-Americana, Biblioteca de Clásicos Americanos, 1915, 232 pp.) 2. Cubierta de Barlangue sobre un cuadro de Fritz Kraul.

Las 6 novelas danesas son «Fru Jenny», «Til Leje» (Se alquila), «Det Tabte Paradis» (El paraíso perdido), «Dame Café» (Café para señoras), «Farvel» (Adiós) y «Spogelset Fra Helsingor» (El fantasma de Helsinger).

En su entrevista con Segundo B. Gauna en El Hogar, 5; fecha desconocida) dice:

Cuando llegué a Dinamarca (…) me sentí profundamente impresionado por aquellas almas singulares (…). Al conocerlos mejor, decidí escribir algunas novelas de ambiente danés.

La prensa danesa se hace eco de la obra en español en junio de 1915. Por ejemplo, cf. P.A. Rosenberg: «Seks Noveller om Danmark. Den argentinske Gesandt i Kobenhavn» (Kobenhavn, 3.06.1915, 4) o Carl Bratli: «Dansk Liv paa Spansk» (Berlingske Politiske og Avertissementstide, 17.06.1915, 2).

Fru Jenny. Seks danske Noveller (Copenhague, 1917)
Fru Jenny. Seks danske Noveller (Copenhague, Lybecker, marzo 1917. 220 pp.).

La primera edición de Fru Genny (sic) se hizo en español, en París. Rápidamente se conoció la novedad en Copenhague y se tradujo el libro al danés, haciendo constar el prologuista que, desde Cervantes, era yo el primer latino que escribía sobre cosas y costumbres de Dinamarca… Más o menos en 1917 visité al Rey Christian X, espíritu culto como pocos, y le obsequié con un ejemplar de mis novelas danesas

La traducción danesa es obra de Emil Tuxen (1846-1937) con prólogo de Carl Bratli.

Cf. P. A. Rosenberg, en Kobenhavn (16.03.1917, 2). Hubo otras notas laudatorias en otros diarios y una acerba crítica de A.K.S. en el Hovedstaden, que motivo una demanda de Ocantos.

7.02.1917.

La denuncia de Henningsen (1917)
La actuación de Ocantos como Ministro en Dinamarca estuvo marcada por intrigas y escándalos que precipitaron su retiro de la diplomacia. Estas intrigas tuvieron como instigador principal al cónsul adjunto Andreas Henningsen, uno de sus más allegados colaboradores. El 24 de enero 1916, alertado de que Henningsen trabajaba al servicio de la Inteligencia Militar Danesa, Ocantos solicitó a Buenos Aires el relevo del espía a lo que recibe respuesta satisfactoria. El 12 de mayo de 1916 se deshace de él y, a partir de ese momento, su adjunto inicia una operación destinada a destruir a su ex jefe.

El 4 de enero de 1917 (¡casi un año más tarde!) Henningsen eleva un informe denunciando a Ocantos por homosexual y arribista y señalando a Bernardo Costa Millet como su pareja. Fundamenta su solicitud de destitución de Ocantos en función de tres argumentos:

Uno: su vida privada; dos: su carácter pendenciero; tres: su hermana.

Las acusaciones son recíprocas y se complican. Henningsen redobla la apuesta y acusa a Ocantos de provocar la ira danesa con Fru Jenny, novela que juzga nefasta, y destaca que María Luisa, hermana del embajador, es “una mujer ignorante y mala”. Según Haningsen, Ocantos había llegado a Dinamarca en mayo de 1909 (en realidad llegó en abril de 1910) en compañía de su hermana María Luisa y de su “secretario privado”, un “gallego” (argetinismo) de nombre Costa Millet. La referencia a “su vida privada” alude a la naturaleza de la relación entre Ocantos y Costa Millet, que Henningsen juzga inapropiada a un dignatario infiriendo que ambos vivían entregados al pecado en parques y pensiones de la capital danesa.

Lo relativo a “su carácter pendenciero” tiene que ver directamente con ciertos roces producidos a partir de la publicación de las novelas danesas, lo que que generó algunas críticas en un periódico local (al menos), donde se acusa al autor de “un completo cínico”. El artículo, cuya copia fue remitida a Cancillería por Haningsen, juzgaba inaceptable que un extranjero escribiese sobre las costumbres de los súbditos daneses 3. Vale la pena señalar que no se trata de sutilezas o chismes. Las ofensas de Henningsen son graves y constan en expediente:

Pregunten en Christianía, donde el señor Ocantos y su secretario gallego tenían dormitorio juntos durante su permanencia allí. Pregunten a los diplomáticos en Copenhague sobre el representante argentino, al ministro de España ó al doctor Brockdorf Ranzan de Alemania ó al ministro yanqui Dr. Egaen porqué S.M. el Rey no asiste más a las fiestas en las legaciones y les darán la contestación que es a causa del ministro argentino y su hermana y del secretario privado.

Para Henningsen, Ocantos no sólo era un mal escritor sino un artista de poca monta:

“Puede ser que (sus novelas) no sean muy famosas, pero sus cuadros son horribles y naturalmente con la modestia que lo caracteriza él se cree un gran pintor”.

Henningsen escribe con errores de ortografía; hay algo que Henningsen no confiesa y que probablemente nunca sabremos. Su actitud es la de un despechado, la de un resentido. Ignora o prefiere ignorar que Ocantos goza de merecido prestigio: Benito Pérez Galdós, entre otros, fue instrumental en su designación como miembro de la Real Academia Española. Y no conforme con denigrar la letra y la paleta de Ocantos, Henningsen afirma, en su carta, que la relación íntima con el “secretario privado” constituye un bochorno para la joven nación argentina, y que su hermana es una “pobre infeliz sin educación, de malas maneras, fea y sonsa”, lo que a juzgar por la cuna de los Ocantos y testimonios familiares, no deja de ser una infamia tan vergonzosa como la que descalifica su prosa y devoción por la pintura.

Para Costa Millet, el secretario privado, Henningsen reserva el término “gallego” a modo peyorativo 4

Durante los siguientes seis meses Ocantos resiste en su domicilio de Frederiksgade temiendo un atentado y espantado ante la posibilidad de la divulgación de lo que serían chismes infundados. En los primeros días de enero de 1917, Ocantos recibe la noticia de la muerte de su hermano menor Manuel en París.

El mandato de Ocantos como Embajador expira en julio de 1918, pero permanecerá en Copenhague hasta octubre (en agosto va a Christiania para despedirse del rey Hakon de Noruega), en que se traslada a España. Deja Copenhague el 6 de octubre de 1918 en tren hacia Berlin. Se instala en Aravaca, suburbio madrileño donde construye una casa de muy buen gusto en la que vivirá el resto de sus días en compañía de su hermana y con su amante Costa Millet que en 1917 estableció un servicio de automóvil entre Pozuelo y Madrid.

En 1921 la prensa danesa informa de que el doctor Poul Nordentoft ha estado detenido acusado de haber matado a su esposa y en la cárcel se ha dedicado a traducir tres novelas de Ocantos.

Carlos María Ocantos murió en Aravaca el 30 de agosto de 1949. Sus restos fueron sepultados, junto a los de su hermana María Luisa, en el cementerio de San Justo, en Madrid. Un año más tarde y a solicitud de la familia Ocantos, ambos cuerpos fueron repatriados y desde entonces, el novelista vino a sumarse a muchos de los secretos del cementerio de la Recoleta.

  1. La hermana de Costa Millet, Luisa, se casó con el danés Henrik Nielsen (m. 13.10.1919 en Copenhague).
  2. La segunda edición en español del libro (Madrid, 1923) incluye el prólogo de Carl Bratli a la traducción danesa y unas notas laudatorias de P. A. Rosenberg, Censor del Reino de Dinamarca, que le sirven a Ocantos como descargo por algunos ataques que había sufrido.
  3. Entre tanto, en la Argentina, los nacionalistas consideraban las novelas de Ocantos demasiado españolas para el gusto local. Los nacionalismos se parecen.
  4. Haciendo honor a la condición recalcitrante del medio pelo argentino tan finamente retratado por el autor en sus novelas: Henningsen bien pudo haber habitado en las páginas de El candidato (1893), La Ginesa (1894) o Don Perfecto (1902).