Brigadistas finlandeses

Finlandeses
En Finlandia, país donde existía un temor generalizado hacia las amenazas soviéticas, el Gobierno de mayoría liberal-agraria adoptó una postura simpatizante hacia la rebelión militar, la Embajadora del Gobierno de la República, Isabel de Palencia, fue excluida de los actos oficiales cuando el 6 de diciembre de 1937 se celebró el día de la Independencia de Finlandia, a los intelectuales finlandeses interesados en viajar a España se les impidió obtener visado para acudir al Congreso internacional de escritores antifascistas de Valencia en 1937, en colaboración con el Comité sueco de ayuda a España los voluntarios finlandeses llegaron «con pasaporte sueco» hasta España.

Al menos 72 voluntarios finlandeses lucharon en las filas de los republicanos, además de 78 finlandeses estadounidenses, 73 finlandeses canadienses y al menos dos de la Unión Soviética. Alrededor de 70 de ellos cayeron. Conocidos fueron, entre otros, los finlandeses estadounidenses William Aalto y Matti Mattson, los finlandeses canadienses Niilo Mäkelä y Jules Päiviö y el periodista Tuure Lehén, influyente en el SKP. En 1973, Aaro Amnell publicó una memoria sobre la guerra, Pyreneitten yli.

También había oficiales finlandeses en el Ejército Rojo, como el coronel Vilho Pentikäinen, el general de división Toivo Tommola y el general Eemeli Toikka, que trabajaba como oficial de inteligencia.

Finlandeses caídos. Azuara, 11 marzo 1938.

El 25 de octubre de 1938 el militar finlandés en el Ejército de Franco Carl von Haartman está cerca de Santander y se encuentra con un brigadista finlandés que había pasado un tiempo en un campo de concentración y que estaba intentando volver a su país:

Mis pensamientos sentimentales fueron interrumpidos por un sonoro: -Sr. Capitán, ¿puedo hablar?. -Levanté la vista y delante mío estaba un pobre diablo, pálido y delgado con una venda en un brazo. Sin decir palabras comprendí que me hallaba ante una víctima de la propaganda izquierdista que se había alistado en el ejército rojo con promesas de buena paga y buen trato.

¡Pobre diablo! Ahora el Estado le pagaba la vuelta a su país después de pasar un mes en un campo de concentración. No me salía una sola palabra. La lástima por el pobre hombre me embargaba hasta que por fin él mismo dijo la frase que nos hizo reír a los dos. – Ahí, en el otro bando, -gesto con la mano hacia atrás- pensábamos que el capitán finlandés había caído en la batalla del Ebro.

– Estupendo -le dije- vamos a brindar por el muerto-.

Nos sentamos en el bar, el Sr. Comunista bebió coñac y yo whisky. Empezó a contar su odisea desde que se alistó en Finlandia donde le habían dado pasaporte, billete y dinero. Salieron siete, pero seis habían muerto en el frente de Andalucía. Él mismo resultó herido y después del hospital ingresó en el campo de concentración.

El hombre apenas parecía otra cosa que un montón de huesos así que le incité a sentarse conmigo en el comedor donde mi ex enemigo disfrutó de una sustancial cena que consistía en filete con cebolla y vodka finlandés. Cuando hice descorchar un buen Rioja pidió «!mas vodka, mas vodka!».

Indudablemente era un comunista convencido, pero también opinaba que esta maldita guerra ya tenía que terminar. Fue muy interesante como habían sido sus primeras semanas en Barcelona. Les dieron uniformes, buenas botas y 25 pesetas al día pasa sus gastos. -Todo el grupo estaba contento pero el llegar al frente la situación cambió, las botas fueron sustituidas por alpargatas y del buen trato sólo quedaba el recuerdo. Aunque lo peor era la comida, que consistía en calamares en su tinta, caracoles y otros pescados extraños para un pastor finlandés. Con la menor excusa nos pegaban.

– Lo peor -dijo el hombre- es que siempre eran tres contra uno, es decir, dos que te agarraban y uno que te pegaba. Si alguno de los finlandeses se defendía le pegaban públicamente para servir de ejemplo.

– ¿Y aún así eres todavía comunista? -le pregunté.
– Bueno, hay que comprender… – me contestó- que entre los rojos también hay los que se pasan …

Nos separamos casi a medianoche, pero me quedé largo raro pensando en el diferente destino de cada persona.

Cf. Viljo Kajava. Suomen pojat Espanjassa (Hilkka Viitanen, 1939) es una antología de entrevistas con excombatientes finlandeses de izquierdas); Jenny Pajunen. Espanja, sinä nuoruutemme (Gummerus 1976) es una versión de la Guerra Civil a través de las cartas del ex-brigadista finlandés Paavo Pajunen).

Noruegos
Cf. Yngvar Ustvedt. Arbeidere under våpen: Norske frivillige i den spanske borgerkrig (Gyldendal Norsk Forlag, 1975) es un estudio sobre los brigadistas noruegos en la guerra; Emberland