Miguel Benito y el Immigrant-institutet (1975-2012)

Miguel Benito (1943) llegó a Suecia para estudiar Biblioteconomía. Vivió en Estocolmo de 1965 a 1974 y trabajó en la Biblioteca Nacional de 1966 a 1974. Entre 1974 y 2008 fue profesor auxiliar en la Escuela de Bibliotecología de Suecia, radicada en Borås.

En 1969 se declaró objetor de conciencia, renunciando al derecho a renovar el permiso de atrasar el servicio militar por estar fuera de España, y pidiendo a las autoridades de entonces, a través del embajador de España en Suecia don Alfonso de Borbón, el establecimiento de un servicio social como alternativa. El 15-18 de julio de 1970 se declaró en huelga de hambre frente a la embajada española en Estocolmo para la supresión de la celebración del 18 de julio, lo que ese año se logró (la fiesta en la embajada se aguó) gracias al absentismo a la fiesta de muchos españoles que pasaron por la embajada los días anteriores (vino un crucero con más de 3000 personas) y por las manifestaciones de la colonia española en Estocolmo, que se acercó para apoyarlo. La noticia fue recogida por el diario sueco Dagens Nyheter 1 así como por Ernesto Dethorey en «Una anécdota en la historia de España» (Por Ernesto Dethorey, corresponsal de Oficina Prensa Euzkadi en Estocolmo):

Desde el miércoles día 15 por la mañana, el socialista español Miguel Benito, nacido en Soria hace 27 años, está haciendo la huelga del hambre delante de la verja de entrada de la Embajada de España en Estocolmo. Benito se ha propuesto hacer la huelga del hambre hasta el 18 de julio. A su lado, una pancarta en español y en sueco explica su propósito. Se trata de una protesta contra la celebración del 18 de julio como fiesta nacional: «18 de julio de 1936 – levantamiento militar en España – 1 millón de muertos. !No celebréis esta fecha!!Celebrad el día en que llegue la paz!»

Esta fecha se celebra, pues, en recuerdo del día que dio comienzo la guerra que iba a dar el poder a Franco y a los falangistas. El sábado 18 tendrá lugar en la Embajada una recepción para celebrar este día y a ella está invitada la colonia española.

Miguel Benito, que ha estudiado en la Universidad de Estocolmo y está preparando una tesis, presta actualmente sus servicios en la Biblioteca Real de Estocolmo. En una interviú ha declarado que con su huelga de hambre quiere en primer lugar protestar contra la abominación que supone celebrar como fiesta nacional una fecha en recuerdo de una guerra que iba a ser la mayor tragedia para el pueblo español. Benito no cree que Suecia debe romper las relaciones diplomáticas con España y tampoco cree en ningún boicot turístico. En cambio querría que los partidos políticos suecos trataran de establecer relaciones más estrechas con los grupos que en España trabajan hoy día por romper las estructuras dictatoriales del país. En la actualidad los suecos parecen deslumbrados por la propaganda franquista y no hay nadie entre la masa de turistas que piense en los numerosos presos políticos que hay en la soleada España.

P.D.- Antes de comenzar la huelga del hambre, Miguel Benito fue a ver, el miércoles por la mañana, al embajador de España, don Alfonso de Borbón Dampierre, para manifestarle su propósito de declarar la huelga del hambre si la Embajada insistía en celebrar el 18 de Julio. El embajador dijo que de minguna manera quería impedir que Benito se manifestase, pero que la protesta no sólo la consideraba inútil sino inadecuada.

Hace cosa de mes y medio, Miguel Benito escribió al Embajador, recordando que repetidas veces se habían organizado manifestaciones para pedir que se dejase de celebrar el 18 de julio, y le decía, entre otras cosas que, siendo la emigración de tantos españoles al extranjero consecuencia directa de la guerra y de las estructuras creadas a partir de ella, era moralmente injustificable celebrar con fiestas la causa de su exilio, económico o político, y añadía que si el gobierno español quiere celebrar una fiesta nacional, debe ser una fiesta en la que todos puedan participar, una fiesta en la que todos los españoles puedan estar de acuerdo por unos u otros motivos. A esta carta contestó el Embajador diciendo que el recuerdo que en Benito evoca dicha fecha «no es compartido hoy por la mayoría de los españoles» y que, «por el contrario, dicha fecha significa en el presente una paz no interrumpida desde entonces, ganada por todos los españoles que no desean buscar otro recuerdo que los esfuerzos realizados en común para conseguirla.» Finalmente dice el Embajador que «al celebrar el 18 de julio y convocar a los españoles a la Embajada, hay simplemente un deseo de compartir con todos un rato de expansión y fraternidad, confiando que se entienda así, pues sería muy triste y poco cristiano que nos dejáramos embargar por rencores que no sólo el paso del tiempo, sino el futuro que España necesita nos obliga a olvidar.» Manera peregrina tiene de interpretar las cosas el Embajador de España en Suecia. La mejor manera de hacer olvidar lo que el 18 de julio significa es dejar de celebrar este día. Miguel Benito tiene razón en este caso. No puede celebrarse como «fiesta nacional» una fecha que marca la separación de los españoles en dos bandos. Una «fiesta nacional» ha de ser motivo de unión y no de desunión como sigue siendo el 18 de julio. Esperanzador es ver que jóvenes como Benito, que no vivieron el primer 18 de julio, ni los horrores que el levantamiento de este día trajo consigo, se den cuenta de las cosas y tengan conciencia de su civismo.

En 2011, después de 46 años en Suecia, volvió a España estableciéndose en Gandía.

El Instituto del Inmigrante fue un centro de documentación sobre inmigrantes, refugiados y racismo. Fundado en 1973 por, entre otros, Miguel Benito y funcionó en la Casa del Inmigrante en Borås desde 1975 hasta 2012. Estaba dirigido por una asociación sin fines de lucro con afiliados individuales y ciertas organizaciones como miembros.

Los archivos del Instituto de Inmigrantes ahora están depositados en los Archivos Nacionales y la biblioteca ha sido enviada a Finlandia. Hasta 2012, también hubo un museo con varias exposiciones permanentes sobre inmigrantes y obras de unos cuarenta artistas inmigrantes. El Instituto publicó la revista Invandraren (1978-1999) que proporcionó información social a los inmigrantes, especialmente sobre nuevas leyes, temas de consumo, etc. Presenta las actividades y funciones de los inmigrantes como órgano de contacto entre varios grupos de inmigrantes y la sociedad sueca. El inmigrante supervisa los esfuerzos de la sociedad por los refugiados y los inmigrantes y no duda en tomar partido por una generosa política de refugiados. Durante 1973-2001 se publicó la revista Invandrarrapport, con investigación y debate sobre la migración.

Selma Lagerlöf: Las monedas de don Arne. Traducción del original Herr Arnes penningar hecha por Miguel Benito. Invandrarförlaget 1997. 150 kr. Víctor Rojas: Las monedas de don Arne

Igualmente patrocinó publicaciones de mucho interés a través de la Invandrarförlaget, que publicó más de 150 escritos durante treinta años. Un día en que estuve en un sótano de la Embajada encontré este libro de Lagerlöf allí (había libros estupendos).

Benito en LIBRIS

Invandrarförlaget

  1. Con foto el 16 de julio y después el 19. Benito publica una carta con su opinión sobre el metro de Estocolmo el 25 de julio, lo que resulta verdaderamente bizarro.

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