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El golpe de Estado del general Franco en 1936 causó un fuerte impacto político y social en Suecia. A pesar de la neutralidad que adoptó el gobierno sueco frente a la Guerra de España, un sector de la población se movilizó rápidamente en defensa de la Segunda República y los valores democráticos que representaba. Además de donaciones, ayuda humanitaria y la acción de la Cruz Roja Sueca, en torno a 600 ciudadanos suecos decidieron alistarse en las Brigadas Internacionales, una cifra significativa para un país con una población de algo más de seis millones de habitantes en ese momento.
Desde entonces, la sociedad civil sueca, a través de la Asociación de Brigadistas y la confederación sindical LO, viene realizando actividades para mantener los lazos con España de los Brigadistas suecos así como la memoria de su experiencia, como esta que acogerá la Embajada de España en colaboración con el Instituto Cervantes.
Con la presencia del Secretario de Estado de la Memoria Democrática, Fernando Martínez López, tendrá lugar un coloquio con la participación de Folke Olsson, último Secretario de la Asociación de Brigadistas; Patrik Helgeson, presidente de los Amigos de los Voluntarios Suecos de España; Kerstin Gustafsson-Figueroa, periodista e hija de brigadista; y Kerstin Ekström, fotógrafa y autora de un libro con retratos de españoles que sobrevivieron a la persecución franquista. La mesa redonda será moderada por Juan Carlos Cruz, profesor de la Universidad de Estocolmo, y se acompañará de una muestra de fotografías, carteles y relatos de brigadistas sobrevivientes para ilustrar el papel de Suecia en la Guerra de España.
Noviembre 1938. Carl von Haartman:
Cuando llegué a Fraga por la noche me avisaron que un soldado de las Brigadas Internacionales había caído prisionero. Pensando que a lo mejor se trataría de un finlandés fui a verle pero por las escasas palabras de español que dominaba y por la mezcla de otros idiomas en que quería hacerse entender me di cuenta de que se trataba de un sueco. ¡Cuando le dirigí una frase en esta lengua se asustó más que si se hallara ante un pelotón de fusilamiento! Pero una vez tranquilizado supe que se había enrolado en el ejercito rojo junto con otros 200 compañeros de la misma ideología. El regimen de Franco le dio 100 pesetas, un traje nuevo y transporte gratuito hasta su país
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