Embajadas nórdicas durante la Guerra Civil

Noruega
Nuestro máximo representante en Oslo en julio de 1936, en condición de encargado de negocios ad interím, era Felipe Campuzano, conde de Mansilla, ya que Juan Manuel de Aristegui estaba de vacaciones. Campuzano fue obligado a pronunciar su lealtad a la República a finales de julio del 36, pero el 13 de agosto comunicó al gobierno noruego su dimisión y su apoyo al gobierno de Franco. Al poco vuelve Aristegui y dice lo mismo.

La España republicana quedó durante unos meses sin representación en Noruega hasta que en diciembre de 1936 fue enviado a Oslo enviaron como encargado de Negocios el catedrático de instituto Joaquín Álvarez Pastor (próximo a Giral), al frente de la cual estuvo dos años. Campuzano se negó a darle los bienes de la embajada, situación que resolvió el Tribunal Supremo de Noruega, que falló en favor de Alvarez Pastor, con el argumento de que el único gobierno español reconocido por las autoridades noruegas era el de la República. Finalmente, Oyarzábal se hizo cargo de la Legación en Oslo el 2 de mayo de 1938.

El 31 de marzo de 1939 Noruega reconoce al gobierno de Franco, que el 16 de abril de 1939 nombra a Vicente González Arnao y Amar de la Torre como enviado en Oslo.

Aitor Yraola. Noruega y la Guerra Civil Española, 1936-1939: Noruega en el período anterior a la Guerra Civil.
The Spanish (Republican) Government v. Felipe Campuzano (General Franco’s Representative in Norway). American Journal of International Law. 2017.

Dinamarca
En Dinamarca se repitió la situación ya que el Encargado de Negocios, Miguel Salvador Carreras había mostrado su adhesión a la causa republicana, pero no el resto de la legación y fueron separados de la carrera diplomática. Allí Oyarzábal se encontró con un gran despliegue propagandístico de los sublevados; por ejemplo, se vendía o se repartía gratuitamente el periódico Abc y boletines de noticias que se enviaban a los periódicos y, lamentablemente, la legación republicana carecía de los medios necesarios para contrarrestar esta propaganda. A pesar de ello, el pueblo era solidario con la causa republicana y así, los sindicalistas daneses compraron barcos para ayudar y 500 voluntarios viajaron para luchar en la guerra. España era un buen cliente de Dinamarca para la navegación, la maquinaria y el bacalao, hecho que era la mejor excusa para que, a finales de octubre de 1938, se acordara el intercambio de agentes entre el gobierno danés y la zona franquista.

Finlandia
El nombramiento de un agente del gobierno de Burgos en Finlandia se produjo a finales de noviembre de 1938, fecha en la que Oyarzábal viajó a la capital para entrevistarse con el ministro de Asuntos Exteriores que le explicó que este hecho no implicaba su reconocimiento.

Llegado el momento de la toma de posesión de su cargo en Finlandia, Isabel Oyarzábal enseguida entendió que su actividad en el país iba a ser más complicada de lo que había sido en Suecia, ya que a pesar de su neutralidad, había estado bajo la influencia alemana desde la revolución rusa. El antecesor de Oyarzábal también se había atrincherado en la embajada. Fernando Careaga, secretario de la Embajada anterior encargado y decidieron que pondrían el asunto en manos de un abogado. A la mañana siguiente de la presentación de credenciales ante el ministro de Asuntos Exteriores, Rudolf Holsti, se pusieron a trabajar en la redacción de un acuerdo comercial entre los dos países, que era uno de los objetivos que se había marcado el gobierno de España. El segundo objetivo consistía en observar la actitud del gobierno finés hacia Franco y, lamentablemente, en una entrevista con el ministro de Finanzas, Väinö Tanner, pudo comprobar que, a pesar de su simpatía por el gobierno leal, mantenía sus dudas acerca de la victoria del bando republicano

CESE DE DIPLOMATICOS 16 de agosto 1936
Madrid.- Se han publicado varios decretos de Estado, declarando cesantes a los diplomáticos cuya relación insertamos a continuación:

– Don Ginés Vidal y Sansa, ministro plenipotenciario de segunda clase en Copenhague; don Felipe Campuzano y Calderón, secretario de segunda clase en la Legación de España en Oslo.
– Don Manuel Becerra y Herráiz, cónsul de segunda clase en Gotemburgo.
– Don Antonio Díaz-Zorita y Romo, secretario de tercera clase en la Legación de España en Copenhague.
– Don José Ricardo Gómez-Acebe y Vázquez, secretario de primera clase, encargado de Negocios de España en Helsingfors.