Carlos María Bernardino del Carmen Ocantos y Ziegler (Buenos Aires, 1860-Aravaca, 1949) llegó a Copenhague el 12 de abril de 1910 como “encargado de negocios” de Argentina ante los reinos de Dinamarca y Noruega. Al llegar, se alojó en el Hôtel d’Angleterre.
Venía de Madrid y al poco se asentó en Toldbodvejen 7 (y en enero de 1911 se mudó a su dirección definitiva, en Frederiksgade 15). Venía con su hermana María Luisa y con un joven valenciano que le hacía de secretario, de nombre Bernardo Costa Millet (Gandía, 1887-), que fue su pareja desde los años de Madrid hasta su muerte .
Costa Millet había sido carnicero (talla regular, moreno, cara redonda, pelo negro) en Gandía y en 1907 había sido juzgado por estafa. Ocantos y Costa Millet la liaron parda también en Copenhague.
La colonia argentina en Dinamarca estaba formada por diez personas, entre los que estaba Andreas Henningsen (1871-), que se había casado en 1897 en Buenos Aires con una argentina de Salta, familiar de Ocantos, Juana Fani Ziegner Uriburu. Henningsen pasó a ejercer de cónsul adjunto y lo sustituía en las ausencias,
En febrero de 1911 ya montó un lío diplomático porque su hermana de Ocantos (a la que la prensa danesa llamaba Donna Ocantos) no había sido invitada a un baile en la Corte. Entre mediados de marzo y agosto de 1911 estuvo fuera de Dinamarca, en Argentina y en España. Volvió a su puesto a principios de septiembre de 1911. En noviembre de 1911, Ocantos viaja a París al socaire de la publicación de su obra El peligro (febrero 1911), y tres años más tarde publicará Riquez, memorias de un viejo verde (1914).
Desde el 1 de enero de 1912 ostenta el cargo de Ministro Plenipotenciario argentino. En 1914 estuvo de viaje en Kristiania, Jutlandia, etc.
Fru Jenny. 6 novelas danesas (París, 1915)
Fru Jenny: seis novelas danesas (París, Casa Editorial Hispano-Americana, Biblioteca de Clásicos Americanos, 1915, 232 pp.) . Cubierta de Barlangue sobre un cuadro de Fritz Kraul.
Las 6 novelas danesas son “Fru Jenny”, “Til Leje” (Se alquila), “Det Tabte Paradis” (El paraíso perdido), “Dame Café” (Café para señoras), “Farvel” (Adiós) y “Spogelset Fra Helsingor” (El fantasma de Helsinger).
En su entrevista con Segundo B. Gauna en El Hogar, 5; fecha desconocida) dice:
Cuando llegué a Dinamarca (…) me sentí profundamente impresionado por aquellas almas singulares (…). Al conocerlos mejor, decidí escribir algunas novelas de ambiente danés.
La prensa danesa se hace eco de la obra en español en junio de 1915. Por ejemplo, cf. P.A. Rosenberg: “Seks Noveller om Danmark. Den argentinske Gesandt i Kobenhavn” (Kobenhavn, 3.06.1915, 4) o Carl Bratli: “Dansk Liv paa Spansk” (Berlingske Politiske og Avertissementstide, 17.06.1915, 2).
Fru Jenny. Seks danske Noveller (Copenhague, 1917)
Fru Jenny. Seks danske Noveller (Copenhague, Lybecker, marzo 1917. 220 pp.).
La primera edición de Fru Genny (sic) se hizo en español, en París. Rápidamente se conoció la novedad en Copenhague y se tradujo el libro al danés, haciendo constar el prologuista que, desde Cervantes, era yo el primer latino que escribía sobre cosas y costumbres de Dinamarca… Más o menos en 1917 visité al Rey Christian X, espíritu culto como pocos, y le obsequié con un ejemplar de mis novelas danesas
La traducción danesa es obra de Emil Tuxen (1846-1937) con prólogo de Carl Bratli.
Cf. P. A. Rosenberg, en Kobenhavn (16.03.1917, 2). Hubo otras notas laudatorias en otros diarios y una acerba crítica de A.K.S. en el Hovedstaden, que motivo una demanda de Ocantos.
7.02.1917.
La denuncia de Henningsen (1917)
La actuación de Ocantos como Ministro en Dinamarca estuvo marcada por intrigas y escándalos que precipitaron su retiro de la diplomacia. Estas intrigas tuvieron como instigador principal al cónsul adjunto Andreas Henningsen, uno de sus más allegados colaboradores. El 24 de enero 1916, alertado de que Henningsen trabajaba al servicio de la Inteligencia Militar Danesa, Ocantos solicitó a Buenos Aires el relevo del espía a lo que recibe respuesta satisfactoria. El 12 de mayo de 1916 se deshace de él y, a partir de ese momento, su adjunto inicia una operación destinada a destruir a su ex jefe.
El 4 de enero de 1917 (¡casi un año más tarde!) Henningsen eleva un informe denunciando a Ocantos por homosexual y arribista y señalando a Bernardo Costa Millet como su pareja. Fundamenta su solicitud de destitución de Ocantos en función de tres argumentos:
Uno: su vida privada; dos: su carácter pendenciero; tres: su hermana.
Las acusaciones son recíprocas y se complican. Henningsen redobla la apuesta y acusa a Ocantos de provocar la ira danesa con Fru Jenny, novela que juzga nefasta, y destaca que María Luisa, hermana del embajador, es “una mujer ignorante y mala”. Según Haningsen, Ocantos había llegado a Dinamarca en mayo de 1909 (en realidad llegó en abril de 1910) en compañía de su hermana María Luisa y de su “secretario privado”, un “gallego” (argetinismo) de nombre Costa Millet. La referencia a “su vida privada” alude a la naturaleza de la relación entre Ocantos y Costa Millet, que Henningsen juzga inapropiada a un dignatario infiriendo que ambos vivían entregados al pecado en parques y pensiones de la capital danesa.
Lo relativo a “su carácter pendenciero” tiene que ver directamente con ciertos roces producidos a partir de la publicación de las novelas danesas, lo que que generó algunas críticas en un periódico local (al menos), donde se acusa al autor de “un completo cínico”. El artículo, cuya copia fue remitida a Cancillería por Haningsen, juzgaba inaceptable que un extranjero escribiese sobre las costumbres de los súbditos daneses . Vale la pena señalar que no se trata de sutilezas o chismes. Las ofensas de Henningsen son graves y constan en expediente:
Pregunten en Christianía, donde el señor Ocantos y su secretario gallego tenían dormitorio juntos durante su permanencia allí. Pregunten a los diplomáticos en Copenhague sobre el representante argentino, al ministro de España ó al doctor Brockdorf Ranzan de Alemania ó al ministro yanqui Dr. Egaen porqué S.M. el Rey no asiste más a las fiestas en las legaciones y les darán la contestación que es a causa del ministro argentino y su hermana y del secretario privado.
Para Henningsen, Ocantos no sólo era un mal escritor sino un artista de poca monta:
“Puede ser que (sus novelas) no sean muy famosas, pero sus cuadros son horribles y naturalmente con la modestia que lo caracteriza él se cree un gran pintor”.
Henningsen escribe con errores de ortografía; hay algo que Henningsen no confiesa y que probablemente nunca sabremos. Su actitud es la de un despechado, la de un resentido. Ignora o prefiere ignorar que Ocantos goza de merecido prestigio: Benito Pérez Galdós, entre otros, fue instrumental en su designación como miembro de la Real Academia Española. Y no conforme con denigrar la letra y la paleta de Ocantos, Henningsen afirma, en su carta, que la relación íntima con el “secretario privado” constituye un bochorno para la joven nación argentina, y que su hermana es una “pobre infeliz sin educación, de malas maneras, fea y sonsa”, lo que a juzgar por la cuna de los Ocantos y testimonios familiares, no deja de ser una infamia tan vergonzosa como la que descalifica su prosa y devoción por la pintura.
Para Costa Millet, el secretario privado, Henningsen reserva el término “gallego” a modo peyorativo
Durante los siguientes seis meses Ocantos resiste en su domicilio de Frederiksgade temiendo un atentado y espantado ante la posibilidad de la divulgación de lo que serían chismes infundados. En los primeros días de enero de 1917, Ocantos recibe la noticia de la muerte de su hermano menor Manuel en París.
El mandato de Ocantos como Embajador expira en julio de 1918, pero permanecerá en Copenhague hasta octubre (en agosto va a Christiania para despedirse del rey Hakon de Noruega), en que se traslada a España. Deja Copenhague el 6 de octubre de 1918 en tren hacia Berlin. Se instala en Aravaca, suburbio madrileño donde construye una casa de muy buen gusto en la que vivirá el resto de sus días en compañía de su hermana y con su amante Costa Millet que en 1917 estableció un servicio de automóvil entre Pozuelo y Madrid.
En 1921 la prensa danesa informa de que el doctor Poul Nordentoft ha estado detenido acusado de haber matado a su esposa y en la cárcel se ha dedicado a traducir tres novelas de Ocantos.
Carlos María Ocantos murió en Aravaca el 30 de agosto de 1949. Sus restos fueron sepultados, junto a los de su hermana María Luisa, en el cementerio de San Justo, en Madrid. Un año más tarde y a solicitud de la familia Ocantos, ambos cuerpos fueron repatriados y desde entonces, el novelista vino a sumarse a muchos de los secretos del cementerio de la Recoleta.