Isabel Oyarzábal Smith (1878-1974)

La familia Palencia Oyarzábal en la embajada de España en Suecia en 1938: Marissa, Cefito Palencia Oyarzábal, sentada la autora y Ceferino Palencia Álvarez-Tubau. (Josebe Martínez, Las intelectuales. De la Segunda República al exilio, Alcalá de Henares, Ayuntamiento, 2002).

El 18 de julio de 1936 estaba al frente de la legación de España en Estocolmo (aún no era embajada) el diplomático de carrera Alfonso Fiscowich y Gullón (Madrid, 1884-Irún, 1972). Cuando se produce el alzamiento, la República manda una carta a los empleados en el extranjero para que se declararon a favor o en contra de ellos. Los que reconocieran simpatía por el otro bando dejarían de percibir sus emolumentos económicos y tendrían que abandonar las embajadas.

Fiscowich reiteró su adhesión a la República, por lo que se le propuso que se desplazara a Berlín para realizar una misión ante el Ministerio de Asuntos Extranjeros 1. Hay quien dice que se le ofreció un ascenso como Embajador en Berlín. Fiscowich había estado ya destinado como secretario en la Embajada en Berlín durante la Primera Guerra Mundial, durante la que se casó (noviembre 1917) con Ida von Fries (1890-1974) perteneciente a una noble familia de Turingia de linaje militar. Su madre era baronesa von Fries, era sobrina del famoso inventor del Zepelín y su padre había sido general prusiano del káiser y dos hermanos suyos murieron en la Gran Guerra 2.

Sin embargo, al llegar a Berlín se encontró con que la Embajada había sido tomada por el antiguo embajador (con todos los miembros de la misma), de modo que se dirigió a casa de su familia política, que le convencieron de que hiciera lo mismo en Estocolmo, ya que los nacionales tenían ganada la guerra, según ellos.

Así lo hizo, de modo que Madrid tuvo que mandar nuevo embajador. Se trataba de Isabel de Oyarzábal, señora de Palencia (cuñada del diplomático Julio Palencia), antigua actriz que había representado a España ante la Sociedad de Naciones de Ginebra. Ella usaba siempre el nombre de Isabel de Palencia, por su marido Ceferino Palencia, que había sido nombrado embajador en Riga, Letonia.

Isabel de Palencia se lo tomó con calma, ya que tenía que hacer una gira por los EE.UU. para pedir dinero para la República, gira que resultó un completo fracaso. Isabel era bilingüe, ya que su madre era escocesa. El 24 de diciembre de 1936 Isabel Oyarzábal y su hija Marissa llegaron a Bruselas donde debían esperar instrucciones y esperar hasta el día después de Navidad, pues no había vuelos a Suecia. Ese día viajaron a Amsterdam, donde estaban seguras de conseguir un vuelo hasta Copenhague y Malmö, sabiendo que no debían, bajo ningún concepto, hacer escala en Hamburgo, pues se expondrían a un arresto seguro, por lo que finalmente, eligieron un vuelo directo a Dinamarca, en el que viajaban también algunos pilotos alemanes. En el transcurso del vuelo, el avión paró súbitamente y nuestra autora temió por su vida y la de su hija, pues, además, tenía en su haber unos documentos que no podían caer en manos alemanas. Afortunadamente, los temores de Oyarzábal eran infundados y prosiguieron el viaje sin incidentes. Desde Copenhague volaron a Malmö, su primera parada en Suecia, de allí viajaron en tren hacia Estocolmo.

Se instaló en el Grand Hotel, ante la imposibilidad de entrar en la Legación, e inició los trámites para el desalojo. Fiscowich era buen amigo del secretario Christian Günther, que tenía más poder que el propio Ministro de Asuntos Exteriores Rickard Sandler, de modo que le daban largas.

Además, la peseta de Franco se revalorizaba mientras el dinero de la República se devaluaba cada día más, de modo que Suecia templaba gaitas. Lo cierto es que toda la colonia española en Suecia se declaró a favor de Franco, con la excepción de Ernesto Dethorey Camps, única ayuda de Isabel de Palencia, y corresponsal de El Socialista en Escandinavia. Tuvo el refuerzo de un nuevo secretario Rafael Romeo (marzo-noviembre 1937) y de José Luis Martínez Feduchy, secretario de 2ª clase en la embajada de enero a mayo de 1938.

Cuando Fiscowich se quedó sin dinero dejó la Embajada e Isabel de Palencia pudo instalarse en ella, prácticamente sola, con Dethorey y un par de funcionarios que mandaron desde Madrid. Dethorey contaba que la embajadora se gastaba el dinero en trajes que encargaba a París, pero a él no le pagaba ni al resto de empleados. El dinero para los diplomáticos lo manejaba Araquistáin desde París y nunca faltó ni durante ni después de la Guerra Civil. La prensa sueca se hizo eco de la noticia en portada. El diario Dagens Nyheter, (5-1-1937), titulaba “El señor Fiscowich ha hecho las maletas” y narraba el recorrido que la nueva embajadora realizó en la carroza de las siete ventanas, como se llamaba al carruaje habitual para tales ocasiones. El periódico Stockholms Tidningen, en esa misma fecha, bajo el título, “La crisis ministerial española en Estocolmo”, apuntaba que el ministro Fiscowich aún se encontraba en la embajada mientras la ministra Palencia presentaba sus credenciales ante el rey. La nueva ministra se encontró con los archivos vacíos y la bandera de España hecha trizas en el salón.

Escribió artículos para las revistas suecas: Morgonbris : tidning för den socialdemokratiska kvinnorörelsenMorgonbris: arbeterskornas tidning / (Årg. 32, N:r 4, p. 36)

el periódico de las mujeres socialdemócratas; Arbetarkvinnan, periódico de las mujeres comunistas; Solidaritet y algunas publicaciones de la Juventud Socialista y Comunista.

En su vida personal tuvo boda de su hija y nacimiento de nieto y recibió ofertas de ayuda de amigos. Ella y su familia pasaron unos días invitada en Saltsjöbaden y luego otra temporada en la finca Fogelstad (Julita, Södermanlands), invitados por la feminista liberal sueca Elisabeth Tamm (1880-1958).

Isabel Oyarzábal Smith: una intelectual de la Edad de Plata. Nuevas aportaciones para una biografía literaria. 2015

Isabel de Palencia: Smouldering Freedom. The Story of the Spanish Republicans in Exile. London, Victor Gollancz, Left Book Club Edition. Not for sale to the public, 1946.

  1. Declaración de Fiscowich para el conde de San Esteban de Cañongo, 19 abril 1938. Esta indefinición inicial de Fiscowich le costó un expediente de depuración que a punto estuvo de costarle la carrera.
  2. José Antonio Lisbona: Más allá del deber. La respuesta humanitaria del Servicio Exterior frente al Holocausto. 2015.