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Gudbergur Bergsson (1932)

Guðbergur Bergsson (Grindavík [Islandia], 16 de octubre de 1932) es un escritor y traductor islandés. Es uno de los principales traductores al islandés de obras en castellano. Ha ganado dos veces el Premio de Literatura de Islandia.

Bergsson nació en Grindavík, en el sudoeste de Islandia. Estudió en la Universidad de Islandia para hacerse profesor. En 1956 se trasladó a Barcelona, donde cursó estudios de Lengua Española, Literatura e Historia del Arte. Allí conoció a poetas y escritores como Carlos Barral, Gabriel Ferrater, Jaime Gil de Biedma y a quien fuera su pareja, el editor Jaime Salinas.

Sus primeros libros aparecieron en 1961. Desde entonces ha publicado numerosas obras, tanto novelas como libros de literatura infantil y poesía. Ha sido galardonado en dos ocasiones con el Premio de Literatura de Islandia, la primera vez por El cisne y la segunda por su última novela hasta la fecha, La magia de la niñez. En 2004 recibió el Premio Nórdico de la Academia Sueca. Su obra ha sido traducida a varias lenguas.

Entre sus traducciones al islandés está el Quijote y obras de García Márquez, Borges, Eduardo Mendoza y poetas, como García Lorca. En 1992 publicó en Islandia una importante antología de poesía española: Hið eilífa þroskar djúpin sín, que contiene traducciones personales de diversos poetas de todo el siglo XX.

Lo caracteriza como Han de >islandia el propio Gil de Biedma en su Diario del artista seriamente enfermo. Número especial de la revista bilingüe (francés-español) «Strokkur» dedicado a Guðbergur Bergsson.

Quim Monzó: «Davant del Rei de Suecia» (2001)

Seguint el seu característic estil, a ‘Davant del rei de Suècia’ Monzó parodia la vida i obra d’un poeta català de nom Amargós que fantasieja obsessivament, en part encoratjat pel sector cultural del país, amb la possibilitat d’aconseguir el Premi Nòbel de Literatura, tot i que alhora és ben conscientde les minses possibilitats d’èxit que té.

Versión de Tot és mentida.

El protagonista del relato de Monzó, es un poeta con gorra, bufanda y abrigo (eso sí: calvo y con bigote), de obra escasa y selecta, de carácter metódico y maniático, que desprecia la banalización de la literatura catalana actual, que escribe un dietario, que se recluye en casa con las persianas bajadas, que se trabaja una red de amistades influyentes, que había colaborado asiduamente en la revista Destino, que admira a Octavio Paz… Quim Monzó niega que haya una voluntad de reírse de ningún personaje en concreto y quisiera que las referencias al entorno literario catalán actual no condujeran a una lectura anecdótica del relato: («No quisiera que se leyera como una sátira o ironía en clave –mira, éste es aquel o aquel otro– , porque esto le quita toda la fuerza que pueda tener. Se debe leer como una historia abstracta: es un individuo catalán, pero podría no serlo. Es un individuo solo y mezquino que encuentra una especie de salvación por un lado en la rendición y por otra al ser acogido por una familia grotesco a. Para evitar que la gente dijera: mira es en tal o cual, incluso pensé en hacer que pasara a Malta y que se tratara de un poeta maltés que soñara en ser el primer poeta maltés premiado con el Nobel, porque así evitaba que se buscaran paralelismos con escritores catalanes que han mostrado interés por el Nobel. En lugares así, cerrados y aislados del mundo, habrá también alguien que sueña con que así se redimirá.»)

«Del Nobel, durant els últims deu anys se n’ha parlat més que mai. Però això ve de lluny: quan jo tenia vint anys ja veia el Serra d’Or que anava amb les pàgines plenes de l’odi d’un suec de l’Acadèmia que ens tenia mania i no volia que ens donessin el Nobel. I abans hi havia el cas de Guimerà. L’error que van cometre amb en Mistral de donar-li a un individu d’una cultura sense estat jo crec no el tornaran a cometre, perquè el Nobel és un premi d’interessos polítics més que un joc de valors literaris. És grotesca l’obsessió nostra per tenir un Nobel: un català l’ha d’obtenir.»

En redacciones anteriores estaba rellena con referencias a Torrebruno, los gnomos, los viajes de Gulliver, los pitufos, la canción Short People de Randy Newman… pero las implacables podadas posteriores dejaron fuera todo lo que no fuera esencial. («Se me jode, la longitud. Este cuento o novela o nouvelle podría haberse publicado por separado. Si lo montas en páginas separadas después de cada capítulo, sale una novela convencional de ahora: 150 páginas Siempre me he enfotado bastante de eso que si lo cuento, que si la novela…»).