Ernst Josephson (1851-1906) salió de París en septiembre de 1881 con Anders Zorn, iniciando un viaje de siete meses por España que sería decisivo para ambos. Pasaron dos semanas en Madrid, donde la pinacoteca causó una profunda impresión en Josephson: «Todos los Museos del mundo palidecen al ser comparados con el Prado». Desde allí, los dos artistas visitaron Sevilla, Cádiz, Granada, Málaga, Gibraltar y Toledo, «el mejor recuerdo que tengo hasta ahora de mi viaje» —escribe Josephson—, una ciudad en la que encuentra una gran belleza y un carácter muy acentuado; aunque, como Lundgren, prefirió Sevilla a cualquier otra ciudad española.
Ni Josephson ni Zorn escribieron una relación de sus viajes, pero podemos documentarlos gracias a su correspondencia, notas y obra pictórica. Durante este viaje, «Don José», como llamaban en España al artista, realizó algunas de sus obras más importantes: Enano español (o El vendedor de Lotería), que acusa una fuerte influencia de Velázquez, Recuerdo de España, Mendigo español, El filósofo y el Retrato de Matilde Birger (2006, 80). Su obra maestra Herreros españoles, muy cercana a la pintura de Gutiérrez Solana, marca el punto culminante de su periodo realista, acercándolo ya al expresionismo. España también inspiró a Josephson algunos de sus poemas: «Corrida de toros» (14 poesías incluidas en el libro de versos Rosas amarillas) y «Fiesta religiosa en Sevilla» (en Rosas negras). El pintor se mezcló con la gente del pueblo y reflejó su primitivo y característico ambiente. «No me quejo, como generalmente lo hacen los viajeros, de desilusiones experimentadas —escribe a su tío Ludwig—, porque siempre lo he encontrado todo mejor de lo que me imaginaba». (Grönvold, 1924-1925: 185).
El noruego Christian Skredsvig (1854 1894), que se reunió con Josephson y con Zorn en Andalucía, aporta una interesante información sobre aquel viaje en dos obras autobiográficas: La antigua estampa (Oslo, 1921), donde describe las fiestas navideñas que pasaron los tres en Cádiz, y Días y noches entre artistas (Oslo, 1908). En ésta última, Skredsvig narra sus vicisitudes hasta poder realizar su anhelado viaje a España. Obra suya son Rincón sevillano y A las afueras de la ciudad (1882).

En la temporada 2023-2024 tendrá lugar en Waldemarsudde (Estocolmo) una gran exposición de la obra de Ernst Josephson (1851-1906). Una de las pinturas más conocidas de Josephson es “Spanska smeder” (“Herreros españoles”). Está disponible en dos versiones, una de 1881 propiedad del Museo Nacional de Estocolmo y otra de 1882 propiedad de la Galería Nacional de Oslo. Ambos son óleos sobre lienzo. La principal diferencia entre las pinturas es que el fondo oscuro de la pintura original es reemplazado por luz en la versión de 1882.
Herreros españoles se considera un punto álgido en la pintura realista de Josephson antes de su enfermedad mental. Sin embargo, cuando la obra se exhibió por primera vez en 1885, fue recibida con críticas. El propio artista ha contado cómo los herreros le preguntaron si podía retratarlos de pie fuera de la fragua.
Se supone que son dos herreros gitanos de Triana. En el otoño de 1881 viaja a España en compañía de Anders Zorn. El objetivo era ver la pintura de los grandes maestros españoles como Velázquez y Goya y pintar la vida popular española. Tras breves visitas a Madrid y Toledo, se instalaron en Sevilla, donde finalmente llegaron los pintores noruegos Hugo Birger y Christian Skredsvig. La estancia dio lugar a varias composiciones figurativas con motivos locales, los más célebres entre ellos los herreros españoles, en dos versiones. Antes de regresar a París, también logró visitar Granada y Gibraltar y hacer un desvío turístico a Tánger.
Otra obra que procede de este viaje son Spansk dvärg (“Enano español”, 1882, Thielska galleriet) y Spansk dans (1882, Götenorg museum)
Pintó un Porträtt av Matilda Birger, c. 1882-1883.

Cf. Magnus Grönvold: “La época española de Ernst Josephson” (Revista Española de Arte, 4, 1934).

